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Los animales del Zoológico Nacional están más curiosos en pandemia

Solamente los trabajadores se pasean por el lugar ante la emoción de los animales al verlos caminar en un ambiente que ya no es como era.

Alejandra Montalba, directora del parque, cuenta que se emocionan al ver a los cuidadores que siguen trabajando en el recinto cerrado desde el 16 de marzo. Además, detalla que vecinos de Bellavista ante la nula aglomeración, escuchan ruidos desde el cerro.

Los zoológicos también están viviendo esta pandemia de forma diferente. Aumentaron las medidas de seguridad, el personal de trabajo disminuyó y las visitas ya no existen. En el Zoológico Nacional ubicado en el Cerro San Cristóbal, las calles están vacías y solamente los trabajadores se pasean por el lugar ante la emoción de los animales al verlos caminar en un ambiente que ya no es como era.

Cerca de 850 mil personas acostumbraba a recibir el recinto al año según los datos entregados por el Parque Metropolitano. Hoy está cerrado. Desde el 16 de marzo que ya no reciben a ninguna persona. Las puertas no abren y los únicos que caminan por las calles del zoológico son los funcionarios del lugar.

Según la directora del Zoológico Nacional, Alejandra Montalba se ha hecho difícil “no poder transmitir nuestro principal motor que es educar a la población sobre conservar la fauna”.

Claro, es que estaban acostumbrados a recibir a distintos colegios de la Región Metropolitana. “En ese sentido lamentamos que no podamos estar cumpliendo a cabalidad nuestro rol educativo. Lo extrañamos harto, pero hemos tenido un trabajo súper intenso para cuidar a los animales con el mínimo de personal”, agregó.

Incluso han sido contactados por vecinos de Bellavista quienes han mostrado su preocupación por los ruidos de los animales que se escuchan en la noche. Pero la directora del zoológico cuenta que esos ruidos siempre los hacen sólo que el sector está mucho más tranquilo con la cuarentena. “Son conductas normales. Ahora tienen el privilegio de escucharlos”, dice.

Ahora trabajan por turnos y con un tercio del personal con el que acostumbran. Las personas con enfermedades crónicas no tienen que ir y aseguraron las tareas más importantes para el bienestar de los animales como la clínica veterinaria, nutrición, entrenamiento, etc. Las medidas de salud también están, como el uso de mascarillas, overoles especiales, desinfección de zapatos, guantes y lavado frecuente de utensilios para la alimentación. Esto por los casos en el mundo que se han dado a conocer del contagio en felinos y primates.

Pero los animales igual han sentido este cambio. Al estar acostumbrados a un ambiente bullicioso con muchos visitantes caminando, apenas ven a un cuidador se emocionan.

“Están súper curiosos, pasa alguien y andan todos pendientes de quién anda porque no están acostumbrados a tan poca gente tanto tiempo. Andan buscando el contacto. Echan de menos el ruido de las personas”

Alejandra Montalba

Y es precisamente esa emoción de los animales la que se ve reflejada en el trabajo de los cuidadores, personas que crean un lazo muy importante con cada uno de ellos, que según la directora de zoológico es fomentada por el organismo “cosa que cuando vean que llega su cuidador sepan que viene algo muy bueno para ellos”. Igualmente descarta posibles trabajos sicológicos con estos trabajadores, ya que en ningún caso ha muerto aún un animal por esto

También se han hecho conocidos los casos en el mundo en donde animales cuentan con permisos para poder caminar por el zoológico como focas o alpacas. La doctora explica que en su mayoría son animales habituados al contacto con el público y que en Santiago las únicas que lo hacen son las aves rapaces y los otros animales ya están acostumbrados.

Crisis de alimentos


Desde el Zoológico Nacional explican que están conscientes de la crisis alimenticia para los animales pero ellos dicen ser unos “privilegiados” al depender del Gobierno y no de la venta de entradas por lo que tienen asegurada la alimentación.

Una situación distinta vive el Buin Zoo en la RM quienes sí dependen de las visitas para ganar dinero y así poder tener comida para los animales. Por lo mismo han creado campañas de apadrinamiento. Según Alejandra Montalba ellos no pueden ayudar fácilmente a estos recintos al tener que funcionar con licitaciones públicas.

“Las licitaciones de alimentos están cerradas, cuadradas por monto, que va dentro del presupuesto que está informado al ministerio de Hacienda, o sea, hay una serie de regulaciones que no permite que se empiece a regalar parte de nuestro alimento”, explica.

Pero admite que han llegado ofrecimientos de personas que quieren ayudar al zoológico y que ellos canalizan esta ayuda a centros de rehabilitación o otros centros como el de Buin.

Rehabilitación animal


El Zoo Nacional también funciona como centro de rehabilitación para los animales como por ejemplo los pumas que aparecieron en la ciudad. Desde enero han llegado cerca de 300 animales en su mayoría dañada por el hombre con disparos, electrocutados y distintas heridas.

Fuente: soychile

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